
A modo de metáfora, comparto que una ceremonia es como subir a la cima de una montaña, colina o edificio. Desde allí puedes ver hacia abajo, todos los caminos como en un mapa. Las ceremonias son útiles para tomar perspectiva. Luego, en nuestra vida cotidiana, debemos recorrer ese camino, con el renovado sentimiento del apoyo interior, de nuestros guías, nuestra red de seres visibles y no visibles, desde el cariño, o podemos ver que todos estamos recorriendo un camino de comprensión de ser un espíritu con una experiencia humana.
Es en la vida cotidiana donde podemos encontrar el cambio gradual que nos permite observar cómo podemos sacar lo mejor de cada momento, desafío o circunstancia, con la conciencia de nuestros recursos internos y la creatividad para afrontar los ciclos de vida-muerte-vida.