En la tradición andino-amazónica, el cuerpo es un templo y la energía se mueve con intención, presencia y conexión. Este masaje no es solo físico: es un acto ritual de amor y liberación, un rezo que se ofrece a través del contacto, el canto medicina y la medicina de la Tierra.
Cada sesión es una ceremonia en sí misma, donde te acompaño a soltar lo que ya no necesitas, a recordar tu vitalidad, y a regresar a tu centro.