Canto lo que la Tierra me susurra, lo que los sueños revelan, lo que el cuerpo expresa. Cada composición es una ofrenda, una memoria viva, un puente hacia lo sagrado.
Desde el corazón de la Amazonía hasta escenarios de conexión espiritual en diferentes países, mi voz, el charango y los cantos medicina han sido mi forma de servir, de amar y de sanar.