Yo soy otro tú, tú eres otro yo

Es fácil amar lo bello. Lo bello es y no compite por atención. Sin embargo lo que más necesita amor es lo que es considerado “no-bello” pues es ahí donde se tergiversa el amor. Al tener una educación occidental siento que sé y entiendo el mundo a la luz del tiempo y los hechos concretos, sin embargo, el misterio de la vida espiritual me revela una senda que la soledad y el silencio revelan a cualquier persona que lo desee, que me hace desaprender de lo social y volver, misteriosamente a las metáforas de la naturaleza. En el día a día, me encuentro con mi ego y las fantasías de mi mente; en el día a día los encuentro a todos, me estreso, me enojo, me preocupo; pero luego es gracias al espíritu que descubro que se puede discernir, que vivir en paz es valiosísimo, que lograr verme es lograr ver de igual a igual: yo soy tú y tú eres yo. Mientras más me conozca y acepte, más podré conocerte y aceptarte. Mientras más me cuide, más podré cuidarte. Mientras más me dé, más podré compartir contigo. Mientras más intuya de mí, más podré elegir de mi camino y entenderemos realmente lo que en este mundo significa acompañarse.

Evalúo en este momento mis relaciones, todas y cada una y noto que no hay vínculo que termine. Los vínculos no acaban, solo cambian. En el torrente de la vida no hay abandono posible porque nadie deja a nadie. Basta cerrar los ojos y pensar en alguien para sentirle. Aquello se mide a lo largo de la vida y, descubro, trasciende la distancia; el género; el tiempo y, gracias a la experiencia este año de acompañar a mi madre en su convalecencia y ahora vivir el duelo emocional luego de su muerte; puedo decir con total seguridad que no hay abandono y que el amor trasciende lo que llamamos muerte, que no existe la muerte como fin, que no hay por qué temerle, que es otro gran cambio evolutivo y de educación para el camino eterno de nuestro espíritu. Con espiritual en este post me refiero a una esencia única y común, aquello que sentimos, vive en cada uno y no tiene nombre.

La vida es un regalo diario. Las personas del camino son maestras y maestros, son hermanos, son acompañantes y vale mucho tratarle con la mayor justicia y amor que te sean posibles, porque como le tratas a él o ella, te tratas a ti, porque esa otra es tu madre, es tu padre, es tu amigo o amiga, es tu amante. Esa otra persona eres tú, soy yo, somos todos.

Buenos días.

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