Sueños de hamaca

Había soñado con colgar mi hamaca, pero no puedo: mi herida fresca arde y estirarme para amarrarla se siente como la caída de un rayo en mi columna. La señora de Huancayo me ayuda y se pone al lado. Su nombre es Amancia. Desde ese momento conversamos, nos seguimos para ir a comer mientras me habla deSigue leyendo “Sueños de hamaca”

Dos días en Tabatingas

Hay música popular de las tres fronteras: vallenato, fago y cumbia. El lado de Colombia es ordenado, el de Brasil desordenado y el de Perú el más pobre. Un sol es un real y mil pesos. Se habla español y portugués en graciosa y alternativa danza. Hay inundación y el río se tragó a losSigue leyendo “Dos días en Tabatingas”

El punto de quiebre

Un chico de Iquitos solía trabajar en una peluquería y ahora estudia ingeniería agroindustrial. Tuvo un enamorado cuatro años, vivieron juntos. Ese chico se fue. Me contó las vicisitudes de pareja, de cuando se conocieron, las idas y vueltas. Me contó sobre su viaje a Lima, de una amiga suya que le llevó y leSigue leyendo “El punto de quiebre”

De cuando no sabía a dónde iba

Demasiado peso que dejar atrás: mi mochila es inlevantable. Los dolores de espalda son la capacidad para procesar emociones. Si deseo seguir bien tengo que hacer el ejercicio de desapego: ropa de marca, hojas de canciones impresas, un par de sandalias guerreras. Me duele dejar; pero pesan y viajar ligera es la realidad que quiero vivir.Sigue leyendo “De cuando no sabía a dónde iba”

¿Cómo viajo por el río Amazonas?

Los barcos demoran tres días y tres noches desde Iquitos hasta la ciudad frontera llamada “Santa Rosa”. Al preguntar por el costo del pasaje, algunos dicen que cuesta S/. 120 (USD$ 40), otros S/. 90 (USD$ 30)  y al que más le creo es a un señor, cargador de bultos, que dejó el precio en S/. 70Sigue leyendo “¿Cómo viajo por el río Amazonas?”